jueves, 4 de octubre de 2012



La piedra mira atrás

oraciones de túnicas sombreadas.
Intacta en el tiempo, no habla,
anuncia ecos en su cuerpo,
sobre su garganta
retumban los llantos y las risas,
memorias que descansan
regalan su vejez
sobre un olor rancio
habitadas de recuerdos.


La piedra tiene memoria
como fósil que la integra,
nutrida de secretos
de vidas pasadas
y de cantos olvidados.
Es al tiempo una ninfa
entre árboles que la aman,
y su cuerpo cicatriza
batallas ensangrentadas.

Carmen Pérez. — en El Gastor (Cadiz).





Foto: La piedra mira atrás
oraciones de túnicas sombreadas.
Intacta en el tiempo, no habla,
anuncia ecos en su cuerpo,
sobre su garganta 
retumban los llantos y las risas,
memorias que descansan
regalan su vejez
sobre un olor rancio
habitadas de recuerdos.


La piedra tiene memoria
como fósil que la integra,
nutrida de secretos
de vidas pasadas
y de cantos olvidados.
Es al tiempo una ninfa
entre árboles que la aman,
y su cuerpo cicatriza
batallas ensangrentadas.

Carmen Pérez.

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